SERIES

viernes, 27 de junio de 2014

Vicente Haya: "Aware. Iniciación al haiku japonés"

Libro de poesía japonesa: el haiku

Hoy dedico de nuevo un artículo a un libro no relacionado con las artes plásticas, pero que considero muy interesante desde varios puntos de vista. Me refiero a Aware. Iniciación al haiku japonés de Vicente Haya y que editorial Kairós publicó hace ya un año, en marzo de 2013.

Se  trata de un texto, de 306 páginas, en el que su autor ofrece la versión japonesa de 262 haiku junto con su traducción y comentarios. El haiku es una minúscula forma poética que ha disfrutado de mucho éxito en Occidente, pero que muchas veces ha sido malinterpretada, algo que no sucede en este caso dada la enorme solvencia de Vicente Haya, largamente demostrada en sus casi veinte libros dedicados al tema.

En mi opinión y sin entrar en el fondo de la cuestión, dos aspectos convierten a este texto en muy atractivo: la manera “sencilla” de presentar esa forma poética y el enfoque “abierto” de su selección. Voy a intentar explicarme.

Cuando digo manera “sencilla” me refiero a que los comentarios de Vicente Haya rezuman franqueza, claridad y en todo momento se alejan de ese tipo de mitificación tan frecuente en los textos de ciertos sesudos especialistas, que parecen más interesados en convertir en crípticas sus exposiciones que en descubrir para los simples aficionados los valores de las obras que glosan. Muy adecuadamente esa sencillez del libro lo acerca al espíritu del haiku, ese que su autor nos descubre magistralmente.

Al calificar de “abierto” el enfoque del trabajo de Vicente Haya quiero decir que, por una vez, un reconocido experto se atreve a mostrar y demostrar que los poetas japoneses más reconocidos también crearon haiku de mala calidad. Algo que por otro lado es normal y lógico. No creo que nadie pueda pretender que ningún ser humano, por mucho que domine su especialidad, no pueda equivocarse o simplemente no esté inspirado en algún momento. Pues bien, eso es lo que nos hace entender Vicente Haya en su trabajo.

Solo por esas dos características ya recomendaría encarecidamente el libro, aunque por supuesto tiene muchos más méritos que aconsejan su lectura. Los amantes del haiku descubrirán su sentido y razón de ser, y lo harán por medio de ejemplos que Vicente Haya desmenuza de forma natural, sin pretensiones, como quien retira las hojas secas de una planta para mostrar su sencilla belleza, esa que simplemente existe, sin más.

Otro de los aspectos que más me han complacido de los comentarios de Vicente Haya es su insistencia en hacernos ver que un haiku no es zen, por más que muchos monjes de esa orden lo hayan practicado. Esa misma idea, aunque no tan bien razonada y justificada, la he intuido yo cuando creía excesivo relacionar sistemáticamente todos los planteamientos o resultados de las artes plásticas japonesas con el zen.

Para acabar esta corta reseña, incluyo a continuación una entrevista que se hizo al autor en Radio Nacional de España con motivo de la publicación de este libro.