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domingo, 22 de enero de 2017

Teatro moderno japonés, de 1945 a 1960. El shingeki, IX

El teatro japonés moderno, el “nuevo teatro” o shingeki. El Bungaku-za, III 
En el artículo anterior comenté que Mishima Kunio colaboró con la compañía del Bungaku-za durante varios años y hoy vamos a ver algunas de las obras del escritor japonés que subieron al escenario en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo.

Las obras de Mishima en el Bungaku-za o Teatro Literario
El primer montaje de una obra de Mishima que realizó el Bungaku-za fue, en 1952, de una de sus piezas de  moderno, la titulada Sotoba no komachi. De esa misma colección, en la siguiente temporada se estrenó Yoru no himawari (Girasoles de la noche) y, en 1955, Fune no aisatsu (Saludos en el barco).

Rokumeikan
Tras esos inicios, Mishima y el Bungaku-za acordaron establecer una colaboración estable en la que se pactó que el autor pudiese dirigir alguna de sus piezas. El comienzo de esa cooperación se hizo coincidir con el vigésimo aniversario de la fundación de la compañía que se cumplía en 1956. Para esa celebración se decidió estrenar Rokumeikan, título generalmente traducido como El salón del bramido de los ciervos, aunque, en realidad, ese nombre se refería a un edificio construido por un arquitecto inglés, en 1883 en Tokio, para poder ofrecer durante los actos oficiales un entorno de estilo occidental a los dignatarios occidentales.

Rokumeikan de Mishima por la compañía del Bungakuza dirigida por Mishima.
Daiichi Seimei kan, Tokio, 1956. Foto de origen desconocido.

La obra se sitúa en el año 1886, fecha del cumpleaños del emperador. Con motivo de esa efeméride, se organiza una recepción y baile de gala en el edificio que da nombre a la obra, el Rokumeikan. Al evento asisten mandatarios extranjeros, pero también grupos en contra del Gobierno que desean boicotear la reunión. Los protagonistas del estreno fueron la actriz Sugimura Haruko (1909-1997) y el actor Nakamura Nobuo (1908-1991), ambos miembros fundadores del Bungaku-za y muy conocidos por sus intervenciones en películas como, por ejemplo, Cuentos de Tokio de Ozu.

Sugimura Haruko ya había trabajado con el Pequeño Teatro de Tsukiji y tras el final de la guerra, en 1945, intervino como protagonista en el Jardín de los cerezos. A mediados de los cincuenta, era la actriz más cotizada de la escena nipona gracias a sus trabajos en películas de grandes directores del cine japonés, como Mizoguchi Kenji (1898-1956), Ozu Yasuhirō (1903-1963), Naruse Mikio (1905-1969) o Shindō Kaneto (1912-2012), entre otros.

Sugimura Haruko en 1963.
Foto: Wikimedia Commons.
Nakamura Nobuo. 
Foto: de origen desconocido.























La relación de Sugimura con Mishima fue, en los inicios, franca y de mutuo respeto. El dramaturgo escribió varias obras pensando en ella como protagonista y Sugimura veía con admiración la capacidad creativa del, por entonces, joven escritor, a pesar de sus exóticas tendencias derechistas.

Sin embargo, los vínculos entre ambos finalizaron abruptamente en 1963, durante los ensayos de Yorokobi no koto (El arpa [koto] de la alegría). Se trataba de una pieza de claro mensaje anticomunista que la actriz, apoyada por toda la compañía, se negó a representar por ir en contra de sus convicciones políticas. A raíz del incidente, Mishima abandonó el Bungaku-za y creó dos nuevas compañías. Sugimura nunca más volvió a representar obra alguna del autor.

El actor Nakamura Nobuo también fue uno de los fundadores del Bungaku-za, donde protagonizó con éxito Hamlet y Cyrano de Bergerac. Sin embargo, en 1963, junto a otros colegas, decidió abandonar la compañía para seguir a Mishima cuando este se alejó del Bungaku-za para crear su propia troupe. Nakamura se hizo célebre con su papel del profesor en La lección de Ionesco, estrenada en 1972 y que repuso todos los viernes durante once años en un pequeño teatro de Shibuya en Tokio.

Las obras de Mishima en su compañía
Cuando, en 1963, Mishima cortó con el Bungaku-za, organizó con algunos de sus miembros una compañía que denominó New Literary Theatre (sic). Con ellos estrenó, el 14 de noviembre de 1965 en el Kinokuniya Hall de Tokio, la que se considera su mejor obra escénica, Madame de Sade, representada innumerables veces tanto en Japón como en el extranjero.

Madame de Sade
Madame de Sade (Sado kōshaku fujin) se convirtió muy pronto en una de las piezas más célebres de todo el shingeki y, en 1995, un comité de expertos la eligió como la mejor obra teatral japonesa de la posguerra.

Sus seis personajes femeninos giran alrededor de la marquesa de Sade y personifican los impulsos humanos más viscerales. En toda la producción de Mishima se pone de manifiesto su gusto por provocar al espectador y, en este caso, parece que el dramaturgo nos quiere hacer ver que el asesinato y la depravación pueden ser actos revestidos de cierta trascendencia. Cuando concluye la obra, todas las mujeres han debido renunciar a algo, incluso una de ellas, a la vida.

Muramatsu Eiko y Minami Mie en La Marquesa de Sade de Mishima, Compañía New Literary Theatre. 
Tokio, mayo de 1969. Foto de origen desconocido.

Madame de Sade es una de las obras de Mishima que más se han más representado en Europa. En octubre de 1986, la compañía del Teatre Lliure la estrenó en Barcelona y, en 1989, Ingmar Bergman realizó una brillante puesta en escena que posteriormente se gravó para la televisión. La ilustración siguiente es de una de esas funciones. En 1997, subió a la escena berlinesa dirigida por Yoshi Oida (1933-).

La Marquesa de Sade de Mishima. Teatro Real Dramático de Suecia dirigido por Ingmar Bergman, 
Estocolmo, 1989. Foto de origen desconocido.

Mi amigo Hitler
En 1968, Mishima abandonó su compañía New Literary Theatre por discrepancias con su repertorio y el 10 de diciembre de ese año estrenó su obra Mi amigo Hitler (Waga tomo Hittorā) con una nueva troupe, la Gekidan Roman Gekijō (Compañía de Teatro Romántico). El argumento de la pieza, considerada ideológicamente muy ambigua, presenta a Hitler frente a tres personajes: Röhm, un militar dirigente de las fuerzas de asalto, popularmente conocidas como “camisas pardas”; Strasser, un político opuesto al führer, y Krupp, un industrial, colaborador de los nazis. El tercer acto se desarrolla el 30 de junio de 1934, en la “noche de los cuchillos largos”. Hitler se reúne con Strasse y Krupp, y les plantea, por el bien del país, eliminar a todos los extremistas de ambos bandos, entre los que se encuentra Röhm.

Mi amigo Hitler, es una de las obras malditas de Mishima y se han hecho muy pocas representaciones de ella, tanto en Japón como en el extranjero. La imagen que el autor japonés ofrece del dictador alemán es la de un político práctico, incluso temperado, que no duda en justificar racionalmente sus actos.
Cartel de la sesión "Doble Mishima" con las obras
La marquesa de Sade y Mi amigo Hitler.
Foto: Bunkamura.

A pesar de su ideología, Mishima era un enorme dramaturgo. Donald Keene llegó a decir de él que era el más dotado de todos los escritores japoneses que conocía, y no dudaba en calificarlo de genio. En sus obras, las situaciones más hirientes las revestía con un espléndido ropaje dialéctico apoyado en fastuosos montajes, para los que siempre recurría a los actores con la mejor técnica.

La ilustración de la derecha es del cartel de una puesta en escena, de 2011 en la pequeña sala del Teatro Cocoon del Bunkamura de Tokio, de las dos obras de Mishima, Madame de Sade y Mi amigo Hitler. Los protagonistas principales en ambas obras fueron los actores Higashiyama Noriyuki (1966-) y Toma Ikuta (1984-). Todos los papeles femeninos de Madame de Sade los encarnaron actores, tal y como Mishima había indicado.

Con esto finaliza este artículo consagrado a la actividad del Bungaku-za y Mishima Kunio en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. En esta última década, la situación teatral en Japón había cambiado mucho y las compañías de shingeki ya no representaban la vanguardia, ni mucho menos.

Pero antes de cambiar radicalmente de tercio, dentro de dos semanas todavía hablaré de otra longeva troupe activa en esos mismos años.